Ignacio Urquijo - Diario Expatriado

Ignacio Urquijo fundó Diario Expatriado como un altavoz donde podemos descubrir diversas historias personales de españoles emigrados por todo el globo terráqueo.

Cuéntanos un poco acerca de tu experiencia en el extranjero.

Decidí marcharme, como muchos otros, porque las perspectivas laborales en España no eran muy prometedoras. No obstante y dicho esto, creo que me habría ido de todas formas. Siempre había sido mi sueño vivir en el extranjero y llegado el momento di el salto sin pensármelo demasiado.

De hecho me fui sin un plan muy definido. Elegí Berlín porque tenía un amigo viviendo allí y chapurreaba algo de alemán (muy poco, la verdad), pero tenía claro que lo primero que tenía que hacer era dominar el idioma si quería tener alguna oportunidad.

Así que me puse a estudiar obsesivamente el idioma yendo a clases intensivas todos los días. Laboralmente seguía ‘atado’ al español porque el dinero que ganaba venía de mi trabajo como periodista ‘freelance’ para medios españoles o de traducciones del inglés al español. Fueron meses complicados, de lucha diaria continua. No es una lucha muy vistosa.

No se consiguen grandes cosas pero sí muy valiosas. Me acuerdo perfectamente del día en el que pude pedir un café en alemán y recuerdo con mucha alegría la tarde en la que una de mis futuras compañeras de piso me llamó para comunicarme que me habían seleccionado como inquilino (el tema de buscar piso en el extranjero es toda una odisea…).

Después de un año en el que no vi demasiados progresos laborales, uno de los currículums que había echado surtió efecto. Y fue bastante providencial porque estaba ya algo quemado.

Volví a España para trabajar en una investigación académica financiada por una universidad holandesa y terminado el período de recolección de datos me vine a Ámsterdam para continuar con el análisis de lo recopilado.

Lo curioso es que la investigación trata sobre inmigración, aunque en este caso sobre los inmigrantes que tienen que arriesgarse a cruzar el Mediterráneo en patera en busca de una vida mejor. Para ellos sí que es realmente complicado. La prueba evidente son las más de 1000 personas que han muerto recientemente en el mar intentando llegar a Europa.

¿Cómo piensas que tu tiempo en el extranjero te ha influenciado como persona?

Es difícil de explicar. Son muchos matices. Por un lado espero no haber cambiado personalmente demasiado. Por otro espero que estas experiencias me estén aportando recursos que me ayuden a seguir construyendo la felicidad.

Desde luego gracias a vivir en el extranjero he tenido la oportunidad de conocer a personas extraordinarias que han a echado abajo clichés creados por el desconocimiento.

Por otro lado y de forma más particular, el hecho de poder desenvolverme en inglés era una de esas cosas que yo no me veía capaz de hacer. Hoy por hoy me relaciono casi exclusivamente en este idioma y sienta muy bien. Me da confianza para enfrentarme a nuevos retos.

¿Qué destacarías de tu tiempo fuera?

Al final la vida aquí o allá es parecida. Desde mi punto de vista, la clave está en vivir de forma consecuente con tus pensamientos y deseos. Si lo que deseas es vivir fuera, lo vas a disfrutar incluso a pesar de los momentos malos. Pero esto también es aplicable a cualquier otra decisión vital que podamos tomar.

¿Qué consejo darías a alguien recién llegado o que quiere iniciar la aventura de trabajar fuera de España?

Que si la persona va sin trabajo, al menos se marche a un sitio en el que tenga a algún conocido cercano. Las primeras semanas son las más duras. Que si no sabe inglés empiece ya a aprenderlo y que el método más efectivo para hacerlo, además de las escuelas de idiomas, es el de relacionarse con extranjeros.

Que la aventura de trabajar fuera no es tanto una aventura sino un esfuerzo que puede tener recompensas maravillosas. En cualquier caso yo no tengo la fórmula secreta del éxito, cada experiencia es única. La perseverancia y la constancia suelen tener premio, pero al final siempre hay algo de suerte en todo esto.