Fenicios, cartagineses y romanos
Los fenicios en Malta:
En el siglo VIII a.C. los fenicios ocuparon la isla. En esa época ellos eran el poder marítimo dominante del Mediterráneo y percibieron las ventajas estratégicas de la isla, que era una escala perfecta para muchas rutas de transporte. La isla recibió el nombre de Malat, que significa puerto seguro. Los fenicios trajeron tierra a la isla rocosa para poder desarrollar la agricultura, y levantaron templos y puertos. Los griegos habitaron también la isla durante algún tiempo en convivencia con los fenicios.
Los cartagineses en Malta:
Alrededor del año 480 a.C. los fenicios fueron desplazados por los cartagineses, que deseaban aprovecharse de la posición estratégica de la isla. También ellos fundaron otras colonias y puertos hasta el comienzo de las guerras púnicas entre cartagineses y romanos en el 264 a.C. Tras una larga lucha, Malta cayó en poder de los romanos en el 218 a.C. y pasó a formar parte del Imperio Romano bajo el nombre de Melita.
Los romanos en Malta:
Los romanos también dejaron rastros de su paso por la isla. En Mdina y Rabat se encuetran algunos mosaicos muy bien conservados. En el 60 d.C. el apóstol San Pablo naufragó en la isla de viaje hacia Roma, convirtió a algunos de sus habitantes al cristianismo e incluso instituyó una diócesis. El cristianismo tuvo, no obstante, grandes problemas para introducirse. De hecho, la primera comunidad cristiana documentada data del siglo IV.



